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domingo, 5 de marzo de 2017

Una Noche Cualquiera

Empieza a oscurecer. No veo Luna ni Estrellas, sólo un manto de nubes que cubren el cielo en una escala de grises haciendo honor al ambiente de una inminente tormenta. En unas zonas ofrecen una apariencia acolchada por su tono oscuro y en otras, casi imperceptibles parecen escaparse con disimulo acoplando su color a la cautela.

Más abajo, hasta donde alcanza mi mirada, una línea acontecida por la delimitación entre el mar y el cielo. Especifica la inflexión que asocia estos dos puntos fascinantes, lo llamamos Horizonte.

Me envuelve un halo de paz… ¿Quién lo habrá puesto ahí? Siento.

Mientras tanto, me acompaña una suave brisa que no sabe estarse quieta y se desliza suavemente entre mi cabello y lo transforma en una dulce caricia para mis mejillas y un cosquilleo un tanto molesto para mi nariz.

Se oye un eco repentino que claramente define el aleteo de muchas aves en grupo. Sale de detrás de un edificio. Una bandada de golondrinas se aleja del mar, tierra adentro al mismo ritmo en que se acerca el sonido desgarrador de un trueno impresionante. ¡El Cielo empieza a Crujir!

Todo está allí, en el horizonte. Y aquí, con los ruidos de la calle; son graduales para mis oídos en este momento, simplemente cumplen con el objetivo de cubrir la realidad y me ayudan a concentrarme aún más en mi bienestar.

Al desviar lentamente mi mirada hacia el otro lado de la bahía observo un conjunto de brillos anaranjados y sucesivos unos a otros. A veces, por su lejanía, o por mi miopía, las confundo en un trazo continuo que parece estar bailando al son de una música árabe, me imagino a un faquir con su serpiente.

Son las luces de otra parte de la civilización a la que pertenezco. Otros hogares, algún barco o aviones...Personas.

Es la iluminación de otras Vidas, con otros personajes y en otras situaciones. ¿Qué escena estarán viviendo?

¡Alucinante!

Y tú, ¿de qué has disfrutado hoy?

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